El debate aborda la justicia climática desde la perspectiva de las relaciones raciales, poniendo de relieve las repercusiones del racismo medioambiental y los retos que plantea la elaboración de políticas más inclusivas.
El debate pone de manifiesto la relación entre la desigualdad racial y la crisis climática, y destaca la importancia de la participación de los jóvenes negros y de las poblaciones vulnerables en la búsqueda de soluciones y reparaciones medioambientales.