Las grabaciones del testimonio de Edinho Alves y de la Marcha de 1988 recogen análisis sobre la presencia negra en el cine y las luchas del movimiento negro.
El testimonio pone de manifiesto la falta de espacio para los profesionales negros entre bastidores del cine, mientras que las imágenes grabadas en las calles reflejan la movilización popular en favor de los derechos, la libertad y el fin de la represión.